Mi Amigo, mi Mentor, mi Abogado Invicto…

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El teléfono me despertó muy temprano en la mañana y ya sabía quién y para qué me llamaba.  Escuchar su voz, tenue, calmada, con un inmenso dolor, pero haciéndose el machote, me confirmaron tu partida.  No dije mucho, es más ni recuerdo que le dije a Fernando Hijo, en el minuto con 23 segundos que duró la llamada.  Recibí un golpe duro que me ha demorado algunas horas asimilarlo.

Hoy he divagado todo el día.  Ocho horas me ha tomado responder y decidí escribir este blog para que cuando sea viejita, mi memoria recuerde este momento tan doloroso para mí.  Mi amigo, mi mentor, mi abogado, Fernando Olivero Barreto se ha ido al más lejos de sus viajes terrenales.

Conocí a Olivero, como cariñosamente le decía, en el 2008 cuando llegó de la mano del Dr. David Bernier y Lcdo. Carlos Beltrán al Comité Olímpico de Puerto Rico.  Me extrañó su nombramiento como Asesor Legal porque tampoco era alguien cercano a David.  Poco a poco fuimos trabajando juntos en la transformación que queríamos todos hacer en esta institución.  Desde el primer día conocí su amor incondicional por el deporte y por esta Patria, lo que fue un buen inicio.  Su aportación en el deporte del baloncesto y el voleibol, previo a su llegada al mundo olímpico, fue su carta de presentación ante mi persona.  Mi olfato me decía era un buen deportista, pero no sabía que tan buen abogado podía ser para nosotros.

En noviembre de 2012 me tocó reunirme con Él ante la posposición de las elecciones del COPUR y el proceso que nos tocaba enfrentar.  Me citó en Kimpo Gardens, uno de sus restaurantes favoritos en horas laborables por su cercanía al Tribunal.  Fui honesta, directa, y sin claudicar le expresé el apoyo contundente que tenía de las federaciones, lo que en ese momento era suficiente razón para aspirar a la Presidencia.  Desde ese almuerzo me gané su respeto y sin mucho pesar, aunque cuando podía hacer otro nombramiento, seguimos trabajando juntos.

Demás está decirles que no tardamos en hacer un gran equipo.  En las reuniones del Comité Ejecutivo fue demostrando su grandiosa capacidad, inteligencia, temple y excelente visión hacia las cosas que podrían pasar.  No siempre estuvimos de acuerdo en todo aunque sabía bien que lo escuchaba.  En ocasiones me reclamaba que no seguía sus consejos y hacía lo que me parecía, pero luego me llamaba para apoyar mi decisión.  Fueron múltiples las conversaciones durante estos 8 años de vida, sin importar día, hora o lugar donde estuviéramos.  Las primeras todas relacionadas con el deporte, sus controversias, los asuntos legales y sus anécdotas.  Las segundas eran las mejores, las que más disfrute a tu lado, al hablar de la vida, tus viajes a España, el camino a Santiago, el amor a tu esposa Elsa y tus hijos, el amor más inexplicable que sentías hacia tus nietas, y hasta la crianza y educación de mi hijo; de quien fuiste también un buen consejero cada vez que tenías oportunidad.   Esas segundas charlas son las que voy a extrañar, han sido cuatro meses de mucho silencio, donde trate de respetar tu espacio para no interrumpir mucho tu lucha final.

En marzo, y en medio de esta pandemia del COVID, me llamaste y con tu voz cándida me confirmaste que te habían diagnosticado cáncer de páncreas.  Aun cuando sabías a lo que te enfrentabas, estabas dispuesto a guerrear para estirar un poco tus días de luz para estar con tu bella familia.  Me hablaste sobre lo difícil que es aceptar un diagnóstico así, que sabías que yo podía entenderte, y en lo que fue posible, pero tragando hondo, te ofrecí mis palabras de experiencia y positivismo.  Que rápido fue todo…….

Fueron muchas las luchas que diste a mi lado, pero también fueron muchas las alegrías y conquistas que celebramos.  Fuiste el Abogado Invicto, ese invicto que nos motivaba cada día a defender con más fuerzas el ideal del olimpismo, la autonomía del COPUR y sus federaciones, y todo lo que esa pequeña palabra conlleva.  Estuviste conmigo en Veracruz, Toronto, Río, Barranquillas, Lima y se supone que justo hoy estuviéramos en Tokio 2020.  ¡Que mucho disfrutamos esa medalla de Mónica!  A todas fuiste por si pasaba algo, y siempre algo pasaba para que sacaras a pasear tus dotes de mediador, defensor y/o litigante.  Tus intervenciones han sido pieza clave en muchos casos federativos y en aquellas citaciones que hasta el Tribunal llegaron.  Estuviste conmigo en el peor momento de mi vida, y gracias a ti pude pasar la tormenta con mucha fe y demostrando con hechos la realidad.  A lo largo de estos años he tenido muchos mentores, gente con gran experiencia, sabios del deporte, que han estado ahí conmigo en las buenas y no tan buenas, muchos que ya no están en esta Patria y que deben estar gozando hoy con tu llegada al lugar celestial.  ¡Que mucho aprendí de todos, pero en especial de Ti!

Hay tres refranes que siempre recordaré, de esos que memorizaste y aplicaste en tus días de juventud por los barrios de Carolina.  El primero es cuando me decías: “Nena, recuerda que la semana trae martes y miércoles”.  Ese era para decirme que no todo tenía que ser resuelto de inmediato, que hay que dejar que las cosas maduren, que hay que pensar antes de decidir, y que no todo podía ser trabajo y trabajo.  El segundo es más callejero, así como también tenías tus días, y decía:  “El que lo guayó, que lo pinte”.  Ese me hacía reír cada vez que lo mencionabas, pero era una línea para decirme que muchas cosas no eran mi problema, que no podía resolver todo, que no debía intervenir en muchos asuntos que no eran de mi incumbencia directa y que tal vez venían luego en apelación.  El tercero me lo voy a reservar, es parte de esos consejos que son muy personales, que hacen estrategias de vida y que ha sido parte importantísima de lo que juntos hicimos en el COPUR.

Nuestra última conversación fue la semana pasada cuando tuve la oportunidad de visitarte en tu casa.  Sabía que era una visita de despedida, que tenía que mantenerme fuerte, que no querías nadie te tuviera pena y que era la última vez.  Ahí hablamos por espacio de dos horas de los asuntos pendientes, de los asuntos que te preocupaban y de lo buena que había sido la vida contigo.  Te saludé con mucho respeto y en distanciamiento social, y me dijiste: “No, tú a la distancia no, ven y dame un abrazo”.  Fue lindo verte, hablar contigo, escuchar tus últimos consejos y sobretodo despedirme.  Decirte lo importante que fuiste en mi vida y lo mucho que te voy a extrañar era justo y necesario.  Gracias a Elsa por permitir mi visita y a Fernando Hijo por gestionarla.

No soy persona de esquelas, ni de publicaciones de fallecidos, pero tú eres especial.  La muerte la veo como algo natural y de respeto para la familia.  No encuentro muchas fotos contigo solos, y mira que tengo fotos con mucha gente.  Esa que comparto aquí fue en octubre de 2019, en Panamá, donde se celebraron las elecciones de Odecabe.  Ahí estuviste como segundo delegado de PUR y muy emocionado que estabas cuando me agradeciste el estar sentado en representación del país.  Jamás pude complacerte en tu deseo de desfilar con una Delegación en Juegos Olímpicos, nunca me lo dijiste, siempre lo deseaste con mucho anhelo, aunque sabías lo limitado de espacios que existen para oficiales.

De esta experiencia de muerte tan repentina, he aprendido varias cosas:

1.  Que la gente tiene que escucharte decir cuanto los aprecias y quieres, no es suponerlo, no es que piensas que lo saben.  Es atreverte a decirlo directo, ahí sin mucho pesar, sin vergüenza alguna.  Si es alguien importante en tu vida, dícelo, que lo sepa de ti.   Y esto aplica a la familia.
2.  Que hay que tomarse fotos con la gente especial en nuestras vidas.  Que nos sentamos, vivimos momentos especiales con tanta gente, tomamos muchos “selfies” y luego no siempre tenemos un buen recuerdo con personas queridas.
3.  Que recuerde que la vida es efímera, muy frágil, hoy aquí y mañana no sabemos.  Que hay que viajar mundo para aprender otras culturas, mientras podamos y hacer espacio en agenda para disfrutarla.
4.  Que los sentimientos hay que expresarlos, que no todos los días tenemos que ser los fuertes de la película, que uno también debe escribir sus sentimientos y pensamientos

Hoy ha sido un día muy triste para mí.  Hace un rato me recosté y me quedé dormida.   Soñé que estaba contigo en un evento deportivo, donde PUR logró una importante victoria, te abracé para celebrar y de inmediato en ese abrazo lloraba al saber te habías ido.

Que mucha falta me harás y que lástima será no poder despedirte como merecías.  Este COVID ha distanciado mucho las expresiones genuinas ante el fallecimiento de gente querida y por eso también estoy escribiendo sobre Ti, porque es muy probable no tenga otro espacio para expresarme.

Siempre estarás presente porque tus palabras y acciones estarán conmigo y en aquellas personas cercanas que seguirán trabajando junto a mí para continuar la agenda trazada.  “Fuiste uno de mis mejores proyectos en mis últimos años”, esas palabras me dijiste en nuestra despedida.   Demás está decir cuán profundo calaron en mi ser.  Jamás te defraudaré, y aquí seguiré con mi compromiso hacia lo que hablamos, lo que somos y lo que representamos ante el País.

Descansa en paz, mi Amigo, mi Mentor, mi Abogado Invicto.

Un fuerte abrazo para Elsa, Fernando hijo, Alejandro, Ricardo, Sofia y demás familiares y amigos.

Sara Rosario, Presidenta

Comité Olímpico de Puerto Rico

One thought on “Mi Amigo, mi Mentor, mi Abogado Invicto…

  1. Ana Hernández says:

    Precioso homenaje. Ahora a seguir trabajando por todos esos proyectos que juntos encaminaron. Oro por su alma y por fortaleza para ti y su familia. Ana Hernández

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