Desde el balcón de mi casa

Hoy Facebook se engalana con fotos, anécdotas y comentarios sobre las festividades del Día de los Padres, y de veras que me encanta. Son días especiales para estar en familia y abrir el baúl de los recuerdos. Yo de mi padre no les puedo contar mucho, fue de esos que seleccionó estar ausente en los mejores momentos de nuestras vidas. Tantas preguntas que me gustaría hacerle, tantos porqués sin respuestas. Pensándolo bien, quizás sea mejor así.

Lo que mi padre si tuvo fue un excelente padre. Gracias a Él, la vida me dio un excelente abuelo, ese Papito, así le decíamos, que se encargó de llenar ese vacío, que se preocupó por nosotros, que le tendió la mano a esa madre extraordinaria que tengo, que le tocó ser madre y padre a la vez. De mi abuelo tengo si gratos recuerdos, muchos veranos que pasamos mi hermano Egui y Yo en su casa, entre Morovis, Manatí y Ciales. Su nombre era Rosario, su apellido Rosario, así que Rosario Rosario, alias Papito, tenía un gravero en el río de Ciales al cual salía muy temprano a trabajar y no regresaba hasta el anochecer. Pocas veces lo visitamos en su trabajo, pero nos encantaba asistir para darnos un chapuzón en el río. Todas las noches al llegar nos tocaba bocina para que le abriéramos el portón, y nosotros salíamos corriendo para tener el privilegio de seleccionar la mejor dona, siempre nos traía una cajita con dulces de la panadería (de ahí mi amor por los tornillos). Recuerdo como mi abuela le servía, cada comida en un plato distinto, como si fuera un rey, y ahora pienso que realmente eso era él para ella. Tuvo como quince hijos, cuatro o cinco esposas y al final se casó con mi abuela luego de más de treinta y pico años de convivencia, cuatro hijos, varios nietos, cuando ya sabía que el cáncer lo arropaba y sus días estaban contados.

Hoy celebraré el día en casa de mi madre con uno de mis hermanos, los otros dos estàn fuera de PUR. Esa madre que supo ser padre, que con tanto amor y sacrificio tuvo que entrar al mundo laboral para sacarnos hacia adelante. De esas madres que han sido padres a fuerza de los golpes, que día a día defienden como leonas a sus hijos, que han tenido que llevar bien puestos los pantalones, que han dejado sus vidas por completo para dedicarlos a sus hijos, y que hoy también celebran su día.

Dios me ha permitido conocer a excelentes padres, seres que con todo el amor del mundo crian, buscan a sus hijos, comparten buenos y malos momentos, proveen cariño y amor, pero que además regañan y castigan cuando es necesario. En el deporte ni hablar, son tantos y tantos los conocidos que educan a los suyos, a los amigos de los suyos y a muchos que llegan a sus vidas buscando entrenamiento y amor de padre. Ahí sí que conozco muchos que tiene una super familia extendida, que han forjado excelentes seres en las canchas y parques de todo Borikén. Esos que imparten sus conocimientos, pero que con sus consejos, dedicación y cariño han criado a tantos hijos que sin parecidos físicos ni sangre igual, la vidas les ha regalado. Ustedes saben quienes son, hay muchos pero muchos que hoy recibirán mensajes de esos hijos que el deportes les ha brindado.

Ya yo he aprendido a perdonar al mío, Él sabrá sus razones. Lamento recordarlo con tristeza, sus últimos años no fueron sus mejores, aunque sé que vivía orgulloso de nosotros. Tanto que tuvo y al final se quedó sin nada. Quizás esa fue su mejor lección para nosotros…….Descansa en paz Jorge Luis Rosario Saenz.

A todos los padres conocidos y no conocidos, felicidades en su día. Busquen a sus hijos no importa la distancia, el dinero ni sus condiciones. Les aseguro que nada ni nadie sustituye el amor paternal y un abrazo suyo.

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